jueves, 8 de marzo de 2012

CAMINO DEL NORTE: MUROS DE NALÓN - SOTO DE LUIÑA – NOVELLANA

Este domingo hemos retomado el Camino de Santiago del Norte o de la Costa, que dejamos el 18 de septiembre de 2011 en Muros de Nalón.
La salida de León ha sido temprana, a las 07:30, estrenando la parada frente al Colegio Quevedo, que ha sido muy agradecida.
Tras un viaje sin contratiempos, llegamos a Muros de Nalón a las 09:45 aproximadamente. Recogemos las mochilas, nos encaminamos a buscar un bar abierto para tomar un café y otras pequeñas necesidades. En la calle Gerardo Gonzalez, adyacente a la plaza Marques de Muros, damos primero con una confitería-cafetería y luego con un bar. Repartimos los efectivos para no saturar los locales.

Unos veinte minutos después, emprendemos el camino.
Una minoría importante, decide realizar solo la etapa de Soto de Luiña a Novellana, por lo que salen un poco más tarde en los autobuses.

El resto, iniciamos la andadura saliendo del pueblo paralelos a las vías de FEVE, para desviarnos 100 metros mas adelante por el Camino del Salgueiro. Vuelven los caminos de barro y hierba.

Pasamos la vía de FEVE sobre un puente de piedra y seguimos por un camino entre eucaliptos. El olor a humedad y eucalipto envuelve el ambiente. Ya se echaba de menos una etapa por caminos rodeados de vegetación, entre arroyos y bosques.

Tras unos 3’5 km, llegamos al Pito, concejo de Cudillero. Se entra por una calle paralela a la carretera CU-2 en su parte este, hasta salir a la misma en las inmediaciones de la Fundación Selgas-Fagalde.
El Conjunto de la Quinta o de Selgas, es un legado de la familia Selgas-Fagalde, compuesto por el Palacio de Selgas, las escuelas, la Iglesia de Jesús Nazareno y la Casa Rectoral que alberga actualmente la Casa Cuartel de la Guardia Civil.
El Palacio de Selgas es un conjunto palaciego de finales del siglo XIX (se inició la construcción en 1885), con planos de Fortunato Selgas y firmado por el arquitecto Vicente Lampérez.
En el interior del palacio se encuentra el palacete y pabellón de tapices, de estilo renacentista italiano del siglo XVI. Frente a la fachada del edificio y hasta el portón de entrada a la finca se extiende un extraordinario jardín versallesco, proyectado por el francés Grandpont, que acoge una cuidada sucesión de macizos florales, estatuas y fuentes dispuestas según los cánones del clasicismo francés, además de una estela de piedra con una inscripción romana hallada el Doriga (concejo de Salas). En otra parte de la finca se extiende el jardín de aire romántico y ecléctico, en el que se conjugan libremente alrededor de un lago artificial grandes árboles de todo el mundo, tapices de césped y especies vegetales primorosamente cuidadas desde hace un siglo.
En el exterior del recinto frente a la carretera, está la Iglesia y panteón de Jesús Nazareno y la Casa Rectoral, inaugurados en 1914. A su vez la iglesia alberga imágenes y pinturas religiosas de gran valor histórico, además de encontrarse el altar más antiguo de España (S.VIII), que se conserva en la cripta, junto con el Panteón familiar.
Las Escuelas Selgas, fueron construidas en la década de los años 20 del siglo XX. Daban formación a más de 200 niños de la zona, que recibían una enseñanza armónica y muy avanzada para su época, que incluía materias como el conocimiento de la naturaleza, las profesiones, las labores agrícolas y el mundo industrial. Además de lo anterior los alimentaban y vestían algo básico en una época donde la miseria y el hambre azotaban las zonas rurales de Asturias.
La Quinta, «el Versalles asturiano», está regida desde el año 1993 por la Fundación Selgas Fagalde, integrada por parientes de la familia Selgas y representantes de instituciones regionales.
Es una visita que merece la pena realizar si pasáis por la zona con tiempo:
Fundación Selgas-Fagalde. La Quinta El Pito (Cudillero). 33154 Asturias
Teléfonos: +34 985 59 01 20 / +34 985 59 00 02 Fax: +34 985 59 17 61
Una vez se pasa todo el Conjunto de Selgas, sale un camino a la izquierda en dirección al valle.
Otro camino de tierra que por lo que se apreciaba, está desbrozado y transitado por las gentes de la zona. Son pequeños remansos de paz en el camino, en los que solo acompaña el ruido del campo, relativamente alejados del tráfico.
Al llegar a un cruce de carreteras secundarias, donde se puede ver el letrero del Hotel Lupa, se sigue de frente, pasando por debajo de las vías de FEVE. Por un camino asfaltado se llega a la N-632, en San Juan de Piñera, en la que el camino seguía de frente.
Sobre las 11 de la mañana se ha puesto a llover de forma intensa con viento racheado, lo que ha dificultado la marcha tanto de los que ha sorprendido en caminos de barro, como a los que nos sorprende en la carretera. Esta lluvia nos acompaña gran parte de la etapa.
Actualmente, debido a las obras de la Autovía del Cantábrico, es aconsejable desde el cruce de la N-632 seguir con mucha precaución por el arcén de la carretera (hacia la derecha). Se pasa por la estación de servicio de Las Dueñas.
En este punto, algunos compañeros hemos parado a tomar algo, mientras fuera iba escampando algo. Otros han aprovechado a realizar una parada un poco mas adelante, en el Hotel Restaurante Casa Fernando II.
Al llegar a este Hotel, se debe cruzar la carretera con mucha precaución, ya que no existe paso para los peregrinos y hay una curva cerca. La lluvia hace más peligroso el paso.
Después de salvar el quitamiedos de la carretera, pasamos para la vieja carretera nacional, que baja directamente hacia la Concha de Artedo. Vislumbramos la playa y la línea de costa entre los eucaliptos que conforman la ladera del acantilado.
Llegamos al cruce de la Concha de Artedo. Aquí se nos presentaron dos alternativas: Seguir por la carretera, según marca el camino para las bicis, o seguir las flechas y bajar al valle. Preguntando en el restaurante del cruce, informan que seguir por la carretera supone unos 5 km hasta Soto de Luiña, mientras que seguir las flechas amarillas implica caminar algo más de 7 km.
Como es normal, cada uno toma una decisión según sus fuerzas o sus ganas.
Bajando hacia el valle, bajo la lluvia, contemplamos la playa de la Concha de Artedo. Es una playa en forma de concha de 760 m, de piedras redondeadas por el oleaje, que con marea alta apenas presenta arena. Merece la pena la visita para escuchar el sonido del agua rompiendo contra las piedras y el arrastre de las mismas con el vaivén. También aquí si se conoce, se puede tomar la alternativa de una senda costera que une la Concha con la playa de San Pedro de la Ribera.
Si se sigue el camino, hay que tener cuidado con las obras de la Autovía. Teniendo en cuenta que nosotros realizamos la etapa en domingo, y por tanto, que las obras están de descanso, pasamos sin problema. En días laborables, hay que seguir por la carretera, de hecho, los mojones de las conchas que señalizan el camino, están tapados para evitar peligros a los peregrinos.
Pasamos por debajo de los viaductos de la carretera nacional y de la autovía y seguimos paralelos a la obra de la autovía durante unos 900 metros. Nos desviamos a la izquierda por otro bosque de eucaliptos y robles. El camino está embarrado y resbaladizo por la lluvia, por lo que extremamos la precaución para no caer.
Al salir de este bonito paseo por la naturaleza, llegamos a las inmediaciones de Soto de Luiña, cruzando el Río Sequeiro. En la plaza de la Iglesia de Santa María, encontramos el Café Bar Ecu, en el que hacemos un alto de la lluvia y del camino.
Nos atienden muy amablemente, al igual que en la sidrería del Hotel Valle las Luiñas.
En este punto, somos muchos los que decidimos dar por terminada la jornada, ya que la lluvia ha hecho estragos y estamos empapados a pesar de los chubasqueros.
Nos abren la Iglesia para su visita. Convertida en parroquia a principios del siglo XVII bajo la advocación de Señora de la Humildad. El retablo mayor está dedicado a Nuestra Señora de la Humildad (barroco), en el retablo del Rosario (derecha) está representado el Árbol de la Vida de Jesús y en el retablo de Santa Inés (izquierda) está representado el Árbol del Nacimiento de Jesús
Con motivo de la restauración de estos monumentos en 1984, fue declarada Monumento Histórico – Artístico.
A las 17:00 como estaba previsto, los autocares salen hacia Novellana, con todos los que terminamos en Soto de Luiña.
Al llegar a Novellana, en conversación con los que continuaron la etapa, encontramos dos alternativas:
Aquellos que siguieron la carretera, que fue en cuesta con curvas y pesada por el asfalto, o los que continuaron por los mojones de concha, que se encontraron con una fuerte subida por caminos que fue también muy dura.
En Novellana, hemos aprovechado a visitar los acantilados antes de partir.
El grupo que decidió hacer solo esta segunda parte de la etapa, ha estado visitando las playas de L’Airin y la Barquera.
A las 18:30, como estaba previsto, emprendemos el regreso a León, no sin antes recoger en el cruce a cuatro de nuestros peregrinos, que ya no llegaron al pueblo.
Aquí tenéis un pequeño álbum de fotos del día.
Recordaros que la próxima salida del camino del Norte será el 29 de abril, para caminar desde Soto de Luiña, pasando por Cadavedo, hasta Canero.
Recordaros la venta de billetes el 24 de abril MARTES (el 23 es festivo), en la sede de la asociación a las 20:00 h, con el número del carné de socio. (A las 20:30 para los no socios, con nombre, apellidos y nº DNI)
Antes, el 14 de abril, será el “Via Lucis” de Beleña (Salamanca), con la misa a las 10:00 en Beleña y la peregrinación posterior a Fuenterroble de Salvatierra. Los billetes se pueden adquirir el día 9 de abril en la sede de la asociación. Se recuerda que este viaje tiene una salida temprana de León para regresar de madrugada.

3 comentarios:

Rosa Mª F S dijo...

Muy completa la entrada.
Sobre todo por lo detallado de la etapa, que era difícil, con tantas opciones, algunas muy duras y peligrosas, como has anotado.
Esto ayudará a los peregrinos que se dejen orientar por tu relato. Agradecidos.

Marta RV dijo...

Gracias Rosa. Además de relatar un poco mi experiencia en la etapa, añadiendo lo que viven el resto de los compañeros, intento que sirva de guía a aquellos peregrinos que transiten por estas etapas, ya que con las obras, son un poco liosas.

Anónimo dijo...

Nos ha gustado mucho el reportaje de Marta. Gracias por compartir en el blog
un abrazo a todo