Mostrando entradas con la etiqueta Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León Pulchra Leonina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León Pulchra Leonina. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de septiembre de 2013

De Valdepiélago a San Feliz de Villalfeide: Viejo Camino de Santiago

La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León Pulchra Leonina continuamos nuestra andadura peregrina por el Viejo Camino de Santiago o Camino Olvidado de la montaña, después de reponer fuerzas en Valdepiélago.

Lo hacemos a sabiendas de que en esta ocasión se trata de un tramo muy duro, pues aunque en el siglo X toda esta montaña era el centro devocional de S. Froilán, que convocaba a multitudes y representaba el poder de los reyes cristianos frente al Islam, hoy en día se encuentra despoblado, las calzadas romanas y sus puentes y fuentes se van perdiendo poco a poco. Sólo nuestro afán peregrino y de aventura nos empuja a ponerlo de nuevo en valor y soportar las dificultades con entereza.

Personalmente, ya había hecho esta ruta en otras ocasiones. En una de ellas, la marcha se llamaba “El collado de los maquis”.

Grupo en Peña Morquera al fondo Peña Valdorria

En la otra ocasión la nombraron "El castro prerromano de Peña Morquera". Ambas acepciones se corresponden con la realidad, sólo que dependiendo de las modas intelectuales y la época de la visita.

Nunca se me ocurrió hacer un recorrido tan largo como la etapa que han programado mis compañeros para esta ocasión, pues de Boñar a S. Feliz de Villalfeide, se acumula tanta historia, con sus importantes hitos geográficos, castros, picos, valles, despoblados y poblaciones, que ineludiblemente se pasarán de largo y la dura caminata podría impedirnos disfrutar plenamente de las bellezas del paisaje, lo cual es una pena, pues es realmente hermoso.

Viejo Camino de Santiago

A un kilómetro escaso de Valdepiélago nos encontramos con la Mata de la Bérbula. Yo tomé la dirección de la plaza del pueblo. Quería visitar de nuevo esta aldea que se conoce coloquialmente como “la Matica”. Después de pasar junto a su Iglesia dedicada a San Bartolomé, nos topamos con una casa que luce un escudo. Las guías al uso nos dicen que perteneció a Joan González Canseco, escribano de este lugar en 1591 y juez de la Encartación del Curueño en 1598, casado con María Robles.

Viejo Camino de Santiago

Detrás de las escuelas comienza el camino que lleva a la boca de una mina, que no se explota en la actualidad. Al no haber minería ni agricultura, han disminuido mucho los habitantes del pueblo. Sin embargo, el visitante ocasional puede quedar sorprendido al encontrarse frente a frente con Julio Llamazares, que se inspiró en este pueblo y en los otros de la Encartación del Curueño, para escribir su libro “El río del Olvido”. No es extraño, ya que Julio vivió aquí en compañía de sus padres y aún conserva su casa familiar a la que acude a menudo con sus amigos, para darse un baño de inspiración literaria.

Me cruzo luego con unos montañeros que vienen en dirección contraria a la que vamos a tomar nosotros, nos saludamos y me piden que devuelva un gran mastín que les ha acompañado desde Correcillas.

DSCF6265

Yo lo acaricio y le digo por señas que haga el favor de seguirme, pero dudo que el perro esté por la labor, dado lo avanzado de la hora y el calor que empieza a apretar.

Fijo mi atención en un papel gris, que tiene el perro bajo su “pataza”. Una extraña curiosidad hace que lo recoja y comience a leer.

Quedé muy sorprendido pues comienza así:
Karta desde el cielo, del abad Gundisalvo, discípulo de Pai Frolanus, a los peregrinos del Vexu Kamin.

Queridos hijos en Cristo que estáis recorriendo el Viejo Camino Olvidado: Hasta el cielo ha llegado el eco de vuestros lamentos: Que si es un camino muy largo, que se ha programado una ruta muy dura, que si la comitiva no pudo pasar por este sitio tan difícil y abandonado de la mano de Dios…
Pues sí, yo mismo escribí en latín el siguiente texto:
“Por la Berbula y Morquera fueron a vuestro Valdecesar y me dijeron haber visitado la ermita que vos hizo y fueron con ellos hasta Dotes junto a la Peña Galicia donde estaban los de Covatuerta con sus pendones y allí les regalaron quesos que ellos hacen los rabadanes y pastores que por allí tienen sus majadas."
¡Ay! hijos míos, deberíais pensar en que cuando con Doña Leodegundia y su séquito peregrinamos a Santiago, estas tierras estaban más pobladas que la calle ¿…? dice el monje Valero, mi copista, que Ordoño II. ¡El sabrá por qué!
Lo cierto es que está probada la existencia de castros, desde época muy antigua. Desde ahí arriba, controlaban los dos valles desde la Peña Morquera y los romanos trazaron una vía transversal para comunicar las que iban paralelas al Curueño y al Torío. Tampoco es casualidad que uno de los valles por los que transitaréis se llamó de Valdecésar ¿César, por que creéis que se llamaría así? Me cuentan que incluso se construyó un castillo en la falda de la peña.

En este lugar tan querido por pai Frolanus quedó constancia de hasta tres monasterios, para atender la vida espiritual de sus muchos moradores. El de Veseo, que quiere decir lugar umbrío, El de San Juan Bautista en el año 916, al frente del cual sabemos que estuvo el abad Servando. El Obispo Froilán abandonó el mundo en el año 905 y al poco tiempo de su muerte, se levantaron por estos valles otros dos monasterios, el de Santo Tomás y el de Santiago, al intensificarse la devoción al Apóstol, dieron su nombre a valles, fuentes o piedras, que identifican la pisada de su caballo.

Ay peregrinos: Sólo tenéis que caminar despacio y descansar a distancias más cortas ¿o queréis sufrir para expiar vuestros muchos pecados? Porque si así fuere “ego os absolvo a pecatis vestris…” Yo sé que en el fondo sois buenos chicos, por lo que sólo os impondré en penitencia que volváis a estos parajes a menudo. (En vuestra época algunos los denominan “la ruta de las hadas” debido a su extraordinaria belleza). Que subáis los 174 escalones que conducen a la ermita de Valdorria, donde los restos de san Froilán reposaron desde finales del siglo X y todo el XI, hasta que fueron robados por sus queridos monjes del monasterio de Moreruela.

Bajad después hasta el pueblo, al final encontraréis un camino, que si lo seguís os conducirá hasta Correcillas, podréis caminar por algunos tramos de la antigua calzada romana, pero recordad; nosotros hicimos el camino a caballo, vosotros no seáis burritos ¡caminad despacio!
Vuestro en Cristo
Gundisalvo.

Valdorria

Yo no sabía qué pensar ante tal hallazgo. El calor del mediodía arreciaba. El mastín me miraba indolente, con la impasibilidad que miran estos cánidos. Un pensamiento me asaltó de repente ¿sería el lobo, que el santo transformó en perro, para colgarle las alforjas, ahora mutado en mastín leonés?

Dirigí mis pasos en busca de mis compañeros, que, al verme, me preguntaron sobre lo que veníamos hablando de la monografía de D José Manuel González y D. ª Julia Miranda en la que nos informan sobre los asentamientos existentes en al Peña Morquera (Aquí la tenéis, viene con la del cercano castillo de Mesmino de propina) que incluye mapas, poblamientos y despoblados. Es muy interesante. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/103/2mesmino.pdf

En esta monografía nos informan sus autores que el nombre de Morquera, es un topónimo. Alude a esos montones de piedras ACERVUS MERCURII, formados en honor del dios romano Mercurio, monumento pagano, enclavado en importantes cruces de caminos junto a antiguos hábitats castreños.

Salí de la Matica pasando por lo que me parecieron las ruinas de una vieja ermita, mis compañeros peregrinos lo hicieron desde un camino que sale junto al cementerio, al final es lo mismo y los dos nos conducirán a la collada, donde podremos disfrutar de unas vistas magníficas del Valle Valdecésar, aunque ahora lo llaman Valcesal, La Peña Galicia, casi a nuestro lado la peña Morquera y hasta si forzamos un poco la vista, la ermita de San Froilán en lo alto de Valdorria.

Ermita de S. Froilán detrás de Rosi

Junto a la cueva en la roca podemos imaginar al Santo patrón, junto a Atilano y un gran perro negro, montando guardia. Ved aquí nuestro antiguo reportaje fotográfico de la cueva de S. Froilán en Peña Valdorria http://www.flickr.com/photos/rsas0010/sets/72157625033427614/

Pero no nos extenderemos más hablando de nuestro Santo Patrón, pues tenemos que seguir camino a Correcillas.

Evitaremos en esta ocasión hablar de topónimos, castros etc. que hay aquí en abundancia y remitimos al lector a otra interesante monografía, que sobre la historia de los valles de Correcillas y Villalfeide, escribieron los autores citados anteriormente. http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/85-86/5valle.pdf

Correcillas

En esta foto, junto a la espadaña de la Iglesia de Correcillas podemos observar al fondo dos picos. El más alto, el Castillo y en su falda mirando a poniente, un desnivel, que se denomina el Castro. Dicen los autores de la monografía, que los restos arqueológicos encontrados en sus alrededores, nos dan cuenta de que se trata de un lugar muy antiguo en la parte final de un espigón calizo, en la confluencia de dos pequeños y hundidos arroyos. También nos quedan leyendas de moros, que dicen que los habitaron (no se trata de los musulmanes, sino gente muy antigua y arraigada en el inconsciente colectivo).

Correcillas

El topónimo Correcillas viene de corro o corral y nos da una idea de espacio cercado de forma circular o sea un castro prerromano convertido después en fortaleza.

La iglesia de Correcillas aunque es relativamente reciente, está bajo la advocación de San Julián, santo de devoción muy antigua. Se construyó en 1950 reutilizando el material de otra que estaba a 50 metros más arriba y es de difícil acceso. En el pequeño atrio de la nueva, dos señoras estaban jugando a la baraja protegidas del sol, en el momento que yo la visité.

El siguiente pueblo al que llegamos es Villalfeide.

DSCF6558


Villalfeide recibe su nombre de villa y Alfait=lugar abundante en agua ¿recordáis con qué placer descansasteis junto a la fuente pública, en el cruce de carreteras junto a su iglesia, mirando el corredor de una casa profusamente adornado con bonitas flores?

DSCF6557

El templo está bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, estaba cerrado y sólo pude hacerle una foto a Luis en el atrio levantado sobre columnas de Madera.

DSCF6555

Después de dejar Villalfeide llegamos a una joyita junto al puente del río Torío. Es la ermita de San Feliz que D. Matías Díez identifica con el Monasterio femenino de Mataplana.

Villalfeide


La cita más antigua que tenemos de esta iglesia es del Siglo XII aunque existe una falsificación textual del año 906.

En la actualidad aún conserva muchos elementos de época medieval aunque a lo largo de su dilatada historia ha sufrido muchas modificaciones. Me sorprendió sobre todo la gran cantidad de marcas de canteros y las misteriosas calaveras empotradas en el interior, en el muro lateral este.

P1060973

Tiene una inscripción conmemorativa de la restauración de la iglesia, sobre una piedra, es del año 1216. También son muy interesantes las cabezas humanas que se pueden ver en los capiteles. Podéis ver el reportaje que hicimos en otra ocasión, cuando pudimos visitar su interior.


En los alrededores de esta iglesia, González Flórez en su libro “La Ribera del Torío” sitúa el Monasterio de Mataplana y D. Matías Diez en su obra “Las Tierras del Torío” apunta la posibilidad de que fuera este monasterio de monjas bernardas. Así coincidiría con nuestro Vexu Kamin cuando Gundisalvo dice:
 “Caminamos más y junto al puente de San Feliz visitamos el monacato de Mataplana y después saludamos a las gentes de Vegacervera”
Aquí al lado está el conocido como puente viejo o puente romano.

Villalfeide

En los documentos antiguos aparece como puente de San Feliz. Tiene tres bóvedas de cañón y pilas con tajamares semiderruidas, la referencia documental más importante es del siglo XIV en el “Libro de la Montería” de Alfonso XI, citado como el puente de Sanct Heltz

Después de cruzarlo y lamentar el estado de abando en que se encuentra, nosotros aprovechamos para refrescar nuestros acalorados pies en el río y ver saltar a las juguetonas truchas ¡Que delicia!

DSCF6534

Ved aquí nuestro reportaje fotográfico de Boñar a Valdepiélago.

Aquí tenéis fotos de Correcillas

y aquí de Villalfeide.

Texto y fotos de Rafael Cid y Rosa Fadón



martes, 3 de septiembre de 2013

Amigos del Camino de Santiago “Monte Urba” de la Bañeza

Monte Urba, Alberto

Hace unos días la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina” recibió la invitación de nuestra Asociación hermana “Monte Urba” de la Bañeza, para acompañarles en las XV Jornadas del Peregrino, quince años de exaltación jacobea, que agrupaba una serie de festejos a lo largo de una semana.
Podéis ver aquí una noticia de prensa:

Dispuestos a honrarles en esta efemérides, asistimos el lunes a los actos inaugurales.

Monte Urba, Alberto

Disfrutamos de la conferencia “Melodías del Camino” impartida por Don Alberto Morán Luna, que logró entusiasmarnos con sus canciones y emocionarnos con los mensajes que trasmitían.

D. Arturo hizo las presentaciones de rigor. Nos dijo que ejercías de párroco en Camponaraya. Hacía algún tiempo, estuviste en la Bañeza realizando las misiones y que se te recordaba con cariño sobre todo en el barrio del polvorín. Habías ejercido tu ministerio en varios lugares del Camino, como la Virgen de la Encina y Camponaraya, que los recibiste en Molinaseca, cuando hicieron el Camino en el 88 y hasta nos leyeron un “Capitel” de Conrado Blanco, en el que eres el protagonista de varias anécdotas.

Monte Urba, Alberto

También nos contó que además de en la parroquia, ejerces apostolado en la Residencia Sanitaria de Ponferrada.

Después tomaste la palabra, para decirnos que aunque no has hecho el Camino, a la vez lo hiciste miles de veces. Tu abuelo, en Molinaseca, compartía el pan, el vino y el pajar para que durmieran los peregrinos que por allí pasaban. A cambio les pedía las cerillas para evitar incendios. El Camino formó así parte de tu vida y que “la vida es el Camino”.

De repente dejas de hablar.

Monte Urba, Alberto

Te levantas, coges tu guitarra y empiezas a tocar. No podías elegir mejor partitura para empezar: “Caminante no hay camino” de Machado……

Y “golpe a golpe, verso a verso” seguimos caminando juntos por tu recital. Nos cantaste una nueva canción con sentimiento sobre tu pueblo. A mí, la música, me recordaba a la habanera “Es Torrevieja una villa marinera…” Pero transformada ahora por la magia de tu guitarra en “Es Molinaseca y todo el Bierzo, un rincón privilegiado, la calle real, el río, el puente, el crucero…. “ Como pudimos comprender estabas hablando de nuevo del Camino.

Después de encandilarnos con tus recuerdos de infancia, nos hiciste participes de tu vivencia personal sobre ese Camino. Ni más ni menos que un encuentro con Dios, con la naturaleza, con la vida, con las otras personas y contigo mismo… ¡Uf, qué difícil me lo pones, seguirte el hilo hablando y cantando sin parar!

Te pusiste de nuevo a cantar: “mensajes de paz, compartir un trozo pan…” Entonces me di cuenta. “Compartir” ese es el encuentro con Dios en el Camino, con ese Dios que es amor. ¿Voy bien?

Aunque ya dijiste al comienzo de tu charla que el camino físico no lo habías hecho nunca, en el 77 fuiste para Villafranca como sacerdote. Allí, un día, te encontraste con un peregrino que te dijo: “Mi gran experiencia es que, en la gran explanada castellana, me encontré de pronto sin agua ni comida. Me acuciaba el hambre la sed y el calor.
Tenía, eso sí, en mi cartera un montón de tarjetas de crédito (no las cito aquí por lo de la publicidad) ¿de qué me sirve todo esto?” -Se preguntó. Pues para comprender que en la vida, a veces nos preocupamos más de tener que de ser.

Monte Urba, Alberto

Acto seguido, continuaste cantando a ritmo de ranchera esta vez como si nada, hablándonos ya directamente al corazón. Era una canción sobre la amistad. Nos dijiste que amistad es darlo todo sin pedir nada a cambio. Nos diste tu buen hacer y tus sentimientos sin pedir nada, pero a estas alturas ya aprendimos que hay que compartir y te ofrecimos una ovación cerrada, que casi derriba los cimientos de la Iglesia del Salvador para susto de D. Arturo.

Nos descubriste un pequeño secreto: te gusta ir a Oseira a componer tus canciones y llenarte de Dios. ¿Sabes que por los años 60 comí allí el mejor chocolate de mi vida?
Nos cantaste “llena mi vida Señor” y lo hiciste de corazón a corazón, hasta tal punto que improvisaste al final “un peregrino en la Bañeza con sus amigos” Y así era el compartir de ti y para ti.

Monte Urba, Alberto

A partir de aquí, bien porque ya presentabas síntomas de fatiga, o porque habías conseguido un público totalmente entregado, te acompañamos con el estribillo y las palmas “uh, uh, uh, vamos a soñar un mundo de amor y de paz”.

Alberto con el corazón, "peregrino que caminas con el viento a otro lugar, lleva siempre en tu mochila este cantar, con letras de amor y de amistad". ¿Es así la letra? A estas alturas ya no sé cuánto de tu canción se ha hecho mío, cuánto improviso...

Reconoce que te sorprendimos cuando Yerule, la sobrina de D. Arturo salió de entre el público y te condecoró con la concha de peregrino.

Monte Urba, Alberto

Pero reaccionaste enseguida, dedicándole otra canción: “Chumi-chu, una niña de Vietnam" algo tan emocionante, tan lleno de sentimiento, de humanidad.
Y luego, con reverencia, te despediste en japonés, con una inclinación, que permitiría ocultar lágrimas.

-¿Te ha gustado mi Camino del reportaje?

Monte Urba, Alberto

- Me alegro.

Y ahora voy a contarte algo personal:

Hace unos días Luis, Rosi y yo conversábamos con D. Baldomero, el viejo curilla del cementerio de León y me animaba para que escribiera algo sobre la espiritualidad en el Camino, que no me conformara con el arte o la historia, como hago a menudo. Yo le dije que lo intentaría, para no desairarlo, pero tú me has dado la ocasión que necesitaba. Así que ¡Va por usted D. Baldomero!

Y a ti Alberto, gracias por tus palabras, tus canciones y sobre todo tu mensaje.

¡Osewa ni narimashita!



Texto y fotos de Rafael Cid

sábado, 20 de abril de 2013

Albergue de peregrinos de Villadangos del Páramo, León

Hace unos días asistimos a la reinauguración del albergue de Villadangos. Los Amigos de la Asociación del Camino de Santiago de León  "Pulchra Leonina" fuimos ataviados con nuestros atuendos de peregrinos, pues el acontecimiento lo merecía y contaba con la presencia del Sr. alcalde del ayuntamiento D. Teodoro Martínez,  el presidente del Proyecto Hombre D. Jorge Peña y el presidente de nuestra Asociación D. Luis G. Perrino entre otras autoridades.

Villadangos, inauguración

El albergue municipal de Villadangos del Páramo, será atendido en lo sucesivo por personal del proyecto joven y dirigido por el compañero de asociación y hospitalero voluntario, Virgilio Fidalgo, nuestro entrañable “Gilito”.

Pinchad en la foto para ver la reseña del  Diario de León:



Sobre esta foto tenéis la reseña de la Crónica de León:




El albergue está situado junto a un recodo junto a la carretera de León a Astorga y cumplió con antelación la función de colegio público. Inaugurado oficialmente el día 15 de septiembre de 1937, para su construcción se concedió al pueblo una subvención de 30.000, pts. Aunque en 1939 todavía se adeudaban 15.000, a los sufridos constructores.

En 1975 se produjo un incendio, que destruyó el tejado y el mobiliario del edificio. Con posterioridad y aprovechando sus sólidas paredes, fue recuperado y convertido en albergue municipal de peregrinos. Algo imprescindible pues por Villadangos han pasado miles de peregrinos a lo largo de la historia, aunque también multitud de viajeros de todo tipo, comerciantes e incluso guerreros.

Villadangos, inauguración

Recordemos algo de su historia. En la entrada que hicimos en este blog con ocasión de nuestra actividad de limpieza del camino comentábamos la batalla que tuvo lugar en las inmediaciones de esta villa (La tradición sostiene que en el campo llamado de la “matanza” cerca de la estación del tren).

Fue en el año 1111 cuando el que con el tiempo sería Alfonso VII, hijo del primer matrimonio de la reina Hurraca con Raimundo de Borgoña, venía para ser coronado en León como rey de Galicia, le acompañaba su preceptor el conde de Traba Y el Obispo Diego Gelmírez.

El entonces esposo de Dª Hurraca, Alfonso el Batallador, que consideraba todo esto una maniobra para despojarlo a él del reino de León, como efectivamente era, les tendió una emboscada cuando la comitiva acampaba en estas tierras, antes de entrar en la capital.
La matanza en dicho campo debió de ser terrible, dada la superioridad numérica de los atacantes y el brío con que se defendió la escolta de Alfonso Raimundez. Gelmírez consiguió poner a salvo al príncipe y él mismo, desde Astorga, organizó el reagrupamiento y recogida de los caballeros gallegos.

Villadangos, inauguración

Mientras respirábamos el aire histórico que emanaba de este lugar, el alcalde pedáneo D. Cipriano Cabero tuvo la amabilidad de acompañarnos, a nuestro compañero Nabor y a mí, a visitar la iglesia de la localidad.

Por el camino comentamos el dicho de por aquí, de que “Santa Marina es del Rey, Velilla de la Reina y Villadangos de ambos. Pero esto no es del todo exacto, porque aunque esta villa sí fue de ambos, en 1122 pasó a pertenecer a la Iglesia de León.

Así continuó hasta la época de Felipe II que, aunque “en sus dominios no se ponía el sol” tuvo que declarar en quiebra al estado hasta en tres ocasiones. Uno de los acreedores era D. Alonso Díaz de Aguilar, al que el Rey compensó la deuda otorgándole el señorío de Villadangos y en 1788 el señorío pasaría a ser marquesado.

Pero ¿en qué quedamos? Estas tierras ¿eran de la Iglesia o de Realengo? No hay problema, la perdida que sufrió la iglesia se valoró en 1286 maravedís por lo que el rey concedió al Obispo de León la renta de alcabalas del vino en la ciudad de León y todos tan contentos.

Para documentarme de todo esto, había encontrado en internet el siguiente documento en PDF
cuya lectura os recomiendo.

Nos dijeron que para conocer la historia de esta bonita villa, se ha editado el libro de Cayetano Sánchez Fuertes “Villadangos del Páramo, historia y tradición del Camino de Santiago”, libro de gruesa encuadernación, que leímos reposadamente tras la visita.

Llegamos a la iglesia, construida entre los siglos XVI y XVIII y ya en el vestíbulo, nos llamó la atención el suelo empedrado con canto rodado mezclados con vértebras humanas ¡Da un poco de yu-yu! ¿Verdad?

Villadangos, inauguración

En el frontón de la entrada hay una imagen de Santiago Peregrino y en las puertas dos bajorrelieves, el de la izquierda, representando a Santiago Matamoros en batalla. En el segundo al rey moro huyendo con su escolta.

Villadangos, inauguración

Nos representa pues, el hecho legendario de la Batalla de Clavijo, donde Ramiro II con la ayuda de Santiago pondría fin al “tributo de las cien Doncellas” En la actualidad la historicidad del suceso está cuestionada por los historiadores, pero la belleza de las tablas que contemplamos es admirable.

Podéis contemplar el resto de la iglesia pinchando aquí, pues en el interior se conserva una imaginería de gran valor.

También merece la pena leer la entrada del blog de Vicente, Ana y Toño, con sus magnifícas fotos.

Coincidió que una pareja del lugar habían “Salido novios” por lo que pudimos observar al salir a la calle la tradicional línea continua hecha con pintura (Antes se hacía con un reguero de paja), desde la casa de cada novio y terminaba frente a la iglesia, dibujando un gran corazón, uniéndolos para siempre.

Villadangos, inauguración

No sé quien sois pero desde aquí os deseamos que seáis muy felices, vosotros y los mozos y mozas del pueblo que mantenéis viva esta tradición.

Finalmente, volvimos al albergue, donde se degustaban unos pinchos, para despedirnos de todos los asistentes a la reinauguración y sobre todo para desear lo mejor a nuestro compañero “Gilito” que, con su capa y su sombrero, ya forma parte de un elenco de hospitaleros famosos como Tomás “el último templario o D. José María el párroco de San Juan de Ortega, que convidaba a sopas de ajo a los peregrinos que llegaban a pedirle alojamiento.

Villadangos, inauguración

Para ver más fotos de ese día pinchad aquí.

Texto y Fotos de Rafael Cid Rodríguez